viernes, 17 de abril de 2015

Hijo, de tus manos brota luz

Hijo,
de tu manos brota luz.
Saltan como duendes los sonidos
y danzan en tu entorno
formando remolinos
de colores.
Hijo,
eres un semillero
de canciones.
Tu alma convocó a las melodías,
les dio la bienvenida,
las llenó de ilusiones;
brillantes emergieron de tus manos,
convertidas en pájaros cantores.

Hijo,
la paz de tu mirada
se convierte en un sueño
cuando emerge la plácida armonía
de un acorde trenzado entre tus dedos.
Cada sonido
es una estrella
que cae de tus ojos.
Hijo,
eres un alquimista
que tornó
sueños en sones.
Hijo,
te has convertido en hombre
aquí a mi lado,
llenando de música mis días.
Agradezco a la vida, por tus dones.


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