jueves, 7 de mayo de 2015

Hija

Oswaldo Guayasamin
Madre y niño
Colección Ternura (1988 - 1999)
Óleo sobre tela
Museo Fundación Oswaldo Guayasamin, Quito, Ecuador.

Hija,
tus ojos pardos
se fijaron en mi
antes de que nacieras.
Quería que vinieras.
Que estuvieras aquí.
Decidiste llegar en primavera.
Un carnaval de flores y sonrisas
inauguró la fiesta de tu espera.
Mi corazón en pleno te aguardaba
y salió a recibirte hasta la puerta
y saludaste al mundo con voz firme
anunciando en tu mirada certera
que mostraba en destello ineludible
el amor por la vida que trajeras
y que a fuerza de luz grabó indeleble
un sencillo mensaje en mi bandera:
soy tu incondicional inconfundible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario